¿Quién no piensa en la maravilla de un hombre apasionado? No nos interesa cuál es el objeto de su pasión mientras que el punto en donde ésta se desencadene llegue a ser nuestra relación. Claro, es inevitable pensar en esas magníficas palabras y muestras de cariño, esos pequeños sacrificios por los que valdríamos la pena, y por qué no un poco de diversión cuando es necesario liberar estrés.
Las solteras sabemos lo que buscamos, pero aún mejor lo que queremos. Aún así tendemos a caer una y otra vez en esas relaciones inconclusas en donde aprendemos poco a poco pero la decepción de haber fallado de nuevo hace que dudemos si valió la pena o no, independientemente de quién haya sido el culpable. ¿Será que estamos buscando un príncipe azul que reviva esos sentimientos e ilusiones que nos regocijaban cuando éramos niñas mientras veíamos una película de Disney?
¿Quiénes son esos caballeros de Disney? Recuerdo que cada vez que miraba uno de esos finales felices pensaba que la vida no podía ser más maravillosa; encontraría a un hombre bien parecido, inteligente, adinerado y locamente enamorado de mi. Qué irónico… Mi primer novio no cumplía ninguna de las cualidades anteriormente mencionadas. Con el tiempo todo fue mejorando, cada compañero iba progresando, pero niguno cumplía las 4 características primordiales. Entonces, ¿será que Disney nos dio una falsa expectativa de los hombres?
Aún seguimos buscando… No hay ningún cuento de hadas en donde el apuesto joven tenga que irse de viaje, encontrarse a sí mismo, alejarse de los suegros u ocurrírsele que tal vez la relación no funciona. Ella siempre llora por factores ajenos al eterno amor que se tiene el uno por el otro; normalmente lo hace por una separación causada por diferencias en sus estilos de vida (una bestia, una sirena, una sirvienta, etc.) que a fin de cuentas terminan siendo insignificantes, pues ellos estaban hechos el uno para el otro. Casualmente fue el primer y único amor de su existencia y “vivieron felices para siempre”. Antagonizando esta historia, nosotras continuamos de relación en relación esperando a que ese salvador aparezca y nos cambie la vida gracias a una zapatilla de cristal. Suena como una idea absurda, pero no podemos negar que esa niña con sus ojos llenos de ilusión sigue viva muy dentro de nosotras a pesar que sepamos que a fin de cuentas las fábulas de Disney eran simplemente, fábulas.



10 comments
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Junio 15, 2008 a 3:38 pm
Deyber
Hola, esto de los estereotipos de Disney es muy cierto, la mayoria de mujeres
q crecieron viendo fabulas de este tipo siempre llevan la princesa por dentro,
si bien este tema lo podria abordar mejor una mujer, yo lo q puedo hacer es dar el ejemplo de mi hermana, que crecio viendo blaca nieves, la bella y la bestia…, y si tu le preguntas cual es el tipo de hombre adecuado para ella, ella te va a decir, bien parecido, inteligente, adinerado, de buena familia y locamente enamorado de ella (osea un tikete premiado =P), ella me decia q cuando era adolecente, cualquier muchacho q ella viera lo comparaba con su “hombre perfecto”. Luego con mas madurez, (y talvez
sentido comun y un poco de conformismo), ella dice ahora, mientras me quiera y me respete y quiera lo mismo q yo, podria funcionar. Sin embargo supongo q en el fondo ella como muchas, siguen esperando su principe azul.
PD: muy bueno tu articulo =)
Junio 15, 2008 a 6:49 pm
jenny
esta dema genial y tienes toda la razon pero la verdad pienso que esos principes azules si existen pero no se encuentran con facilidad ademas duele ver que muchas veces hombres asi super lindos por fuera y por dentro e inteligentes andan con muchachas que los tratan mal y como las aman no se alejan de ellas entonces ellos pierden su tiempo con viejas que no los merecen mientras las que los merecen brincan de relacion en relacion a ver que pasa a veces se puede encontrar hombres buenos a causa de eso pero muchas de esas relaciones estan destinadas al fracaso desde el puro principio.
bueno vivi esta muy bueno el blog exitos con el!!!
Junio 16, 2008 a 2:40 am
RandomDude
“El amor no llega por los ojos”
Talvéz está buscando en el lugar equivocado…
Acuérdese que el amor es un sentimiento que se construye poco a poco, y muchas veces al principio no parece que así va a ser…
Como consejo, no se quede esperando a encontrar el estereotípico ‘príncipe azul’, porque a simple vista no va a encontrar un mae que sea así, las mejores cualidades del amor verdadero no se dejan ver a primera vista…
Mejor, conozca a alguien que PODRÍA serlo, y empiecen a construir algo juntos.. los resultados podrían sorprenderle!
Suerte Aby!
Junio 16, 2008 a 2:49 am
aby01
Gracias a las 3 personas por el comentario y por sus críticas.
RandomDude:
Gracias por el consejo, aunque me gustaría saber de quién es. En fin, dejé el artículo a interpretación abierta, pues la última oración nos da ambas opciones. Y créame, ya he intentado eso de “podría serlo”, supongo que seguiré intentando jaja.
Junio 16, 2008 a 8:29 pm
verdor
Me parece que esta percepción de la realidad se encuentra muy distante de la realidad misma. No existe tal hombre “principe azul”, la vida está llena de defectos y errores, y la belleza en ella es lograr ver más allá de ellos, y aprender a valorarlos.
Pero no me extraña este artículo ahora que sé quien es la autora. El principe azul, ese hombre fantasioso que es dulce, adinerado, bien parecido y que esté locamente enamorado de su mujer no existe tal y como lo describe, si existe, pero solo en los ojos de cada mujer, cuando encuentran esa pareja permanente. Sin embargo como todo en esta vida hay que saber ganarselo y trabajar duro para mantenerlo, a diferencia de lo que podria pensar la autora que se ha auto proclamado desde hace ya varios años (aunque no con estas exactas palabras, claro está) una m.m.c (mientras me caso). Ella en lugar de pensar en superarse a si misma, hacer de si misma una persona culta y exitosa por métiro propio, ella busca un hombre que la mantenga. Qué arpia!!! Cuál es el métiro en ser una arrimada de un hombre con poca autoestima y que no se valora a si mismo lo suficiente como para darse cuenta que esta siendo utilizado como herramienta económica?
Ese es el amor verdadero y eterno que tanto proclama?
Bueno.. qué decir? Absoluta hipocrecia..
Junio 16, 2008 a 8:43 pm
aby01
Si me permite decírselo respetuosamente, me parece Verdor que ud está muy equivocad@ con su percepción.
Ese “mientras me caso” no tiene sentido en un mundo tan competitivo y en donde las mujeres son cada vez más independientes. El hecho de buscar un hombre que merezca todo lo que yo pueda ofrecer no tiene nada que ver con el hecho de si me casaré o no. Estudiar Medicina no es solo por pasión, sino porque en este mundo hay que hacer algo para mantenerse a uno mismo cuando uno deje la casa de los padres y haga una vida propia, ya sea soltera o casada. Si quiero especializarme es por crecimiento personal, no solo por el dinero. Casarse es secundario, primero es mi nivel académico, como siempre lo ha sido.
Por otra parte, yo sé que usted es muy buen lector, me extraña que no haya percibido que el artículo queda a interpretación abierta, sobretodo en la última oración. No he concluído en ningún momento que seguiré buscando ese príncipe azul como una meta, y mucho menos que dejaré de hacerlo. Le pido de una manera muy cordial que relea la última oración para que entienda el punto de todo el artículo.
Gracias por el comentario. Cualquier crítica es bien recibida.
Junio 25, 2008 a 2:29 pm
Andre
Me parece que el artículo se basa en los sueños que tenía de chica, porque la que diga que nunca soñó con el príncipe ideal está mintiendo, sin embargo, conforme maduramos nos damos cuenta que ese hombre ideal que nos plantearon las caricaturas, está muy lejos de ser una realidad, en mi caso no busco un hombre que tenga dinero, sea un modelo de portada de revista, con un cuerpo de adonis ni mucho menos, busco a alguien honesto (por favor!) que me haga reír, que busque superación, detallista, que creo que es lo que todas buscamos al final… alguien que nos quiera de verdad por lo que somos, como somos… en fin… el hombre ideal es demasiado subjetivo y depende de la persona que lo ande buscando… pero creo firmemente en que sólo hay que saber el momento justo en que llegó, y el secreto está en saber reconocerlo, personalmente, yo me di cuenta muy tarde quien era y lo dejé ir…
Junio 25, 2008 a 8:47 pm
aby01
Ese es el punto Andre. Digamos que el concepto de un príncipe azul es esa idea subjetiva de cada una. En mi caso probablemente se mantenga en la idea literal del joven de Disney, pero en las de las demás ese hombre tiene un símbolo que atribuye a otras cualidades. Es por esta idealización que el artículo se titula “caballeros de fantasía”.
Te agradezco el haber entendido el artículo a fondo, me incentiva a seguir escribiendo.
Agosto 29, 2008 a 11:49 am
πεθαμένος
Ya que la señorita está dispuesta a recibir comentarios abiertos acerca de los artículos que comparte con nosotros, me expresaré libremente.
En primer lugar las niñas no crecen con el anhelo de conseguir un príncipe azul por las caricaturas de Disney que ven en la tele. Se trata del modelo estereotipado y calcado de la sociedad en la que vivimos, una sociedad que le lleva muchos años a Walt. Pregúntale a tu madre si soñaba con un príncipe azul, la madre de tu madre igualmente lo hacía y la madre de Walt y Roy Disney también.
Este anhelo proviene, básicamente, de la influencia que ejerce toda acción y decisión que cada hombre cercano a esa niña perpetra durante su etapa de formación. Las fábulas nada tienen que ver… Tu padre, tu abuelo, tu tío, tu hermano mayor, tu maestro de la escuela y la enorme atribución del concepto de príncipe de tu propia madre son los culpables. Aunque no lo creas, estás repitiendo todo lo que ellos te enseñaron. Ellos y ella te han venido diciendo desde muy pequeña que clase de hombre quieres.
En segundo lugar sería maravilloso encontrar una pareja con todas las características que uno desea (las preestablecidas por ellos y ella en nuestra infancia), ya que aunque estén predeterminadas, es uno el que desea al fin y al cabo. Sin embargo no debemos excluir a una persona que sabemos es extraordinaria únicamente porque no cumple con una de las cualidades que mami dijo que debería tener mi hombre ideal. Esto por dos razones principales:
1. Así como una larva se convierte en mariposa (o el sapo en príncipe ya que están con eso de los cuentos, como quieran) esa persona que no llena tu lista de “must be” podría llegar a convertirse en todo lo que has querido.
2. Suponiendo que la relación no tuvo éxito, siempre vale la pena. Puedes aprender mucho de eso. En lugar de seguir buscando un perfil fijo de hombre perfecto mientras saltas de fracaso en fracaso, puedes cambiar tus expectativas. Cada relación te ayuda a madurar, y aby, yo sé que debiste haber aprendido mucho de cada una de ellas. Deberías agregarle unas cuantas características más a esa lista y restarle otras hasta tener una lista propia verdadera y cambiar esa “idea literal del joven de Disney” tuya.
Deberías preguntarte ¿Para qué quiero un hombre así? ¿Para qué lo necesito? ¿Qué tan importante es para mí que ese hombre tenga las condiciones que busco?
Para finalizar creo que no se trata de encontrar el prototipo de príncipe azul realmente, sin importar que clase de cualidades solicite la lista de cada mujer, más bien se trata de encontrar la persona que esté dispuesta a llevar una vida feliz a tu lado y que entre los dos descubran el verdadero significado de amar y ser amado.
Bueno, eso es sólo una pequeña parte de la opinión de un hombre que siente que nunca va a encajar en ese tipo de perfiles de cuentos de hadas. Gracias por permitir expresarme. Adiós.
Agosto 29, 2008 a 5:20 pm
aby01
Wow que comment más largo, pero bastante interesante. Hay muchas cosas ciertas, que de hecho ya he tomado en cuenta. Sí sé que vale la pena cada relación que he tenido, de hecho si ves la página de agradecimientos notarás que en ella se refleja ese tipo de pensamiento. Por otro lado, he notado que hay cosas que no puedo dejar de buscar. No puedo estar con una persona que no estudia, eso es de fijo, tampoco que me limite a la hora de salir a alguna parte, que físicamente no me atraiga y mucho menos que me de vergüenza salir con él. Y la última característica pero la más importante es la esencial para que una relación funcione y me sienta a gusto en ella. Sí puede ser que estas preferencias hayan sido inculcadas y enseñadas, pero la cuestión es que me importan y muchas veces no puedo pasarlas por alto, pues es obvio que con esas 4 (solo son cuatro, no estoy dando una lista de 100) yo sería feliz, y si se cumple con el último rubro, pues él también lo sería a mi lado.
Recuerdo que una vez fui la persona más feliz del mundo al lado de un hombre que era bien parecido y estaba muy enamorado de mi. Ha sido la única persona que he amado, pero por razones externas a mi persona esa relación fue súbitamente desechada. ¿Qué puedo decir? Eso me demuestra que puedo ser muy feliz al lado de alguien que no cumpla con las 4 características, pero de haberlas cumplido las probabilidades de que él y yo mantuviéramos nuestra relación por más tiempo habrían sido mucho mayores.
Desgraciadamente hay factores externos que influyen en mi vida amorosa y es algo que he aceptado y asimilado conforme han pasado los años, pero lo más importante es lo que quiero y como una mujer decidida y que siempre consigue lo que desea, me pregunto ¿por qué conformarme?