¿Quién no piensa en la maravilla de un hombre apasionado? No nos interesa cuál es el objeto de su pasión mientras que el punto en donde ésta se desencadene llegue a ser nuestra relación. Claro, es inevitable pensar en esas magníficas palabras y muestras de cariño, esos pequeños sacrificios por los que valdríamos la pena, y por qué no un poco de diversión cuando es necesario liberar estrés.

Las solteras sabemos lo que buscamos, pero aún mejor lo que queremos. Aún así tendemos a caer una y otra vez en esas relaciones inconclusas en donde aprendemos poco a poco pero la decepción de haber fallado de nuevo hace que dudemos si valió la pena o no, independientemente de quién haya sido el culpable. ¿Será que estamos buscando un príncipe azul que reviva esos sentimientos e ilusiones que nos regocijaban cuando éramos niñas mientras veíamos una película de Disney?

¿Quiénes son esos caballeros de Disney? Recuerdo que cada vez que miraba uno de esos finales felices pensaba que la vida no podía ser más maravillosa; encontraría a un hombre bien parecido, inteligente, adinerado y locamente enamorado de mi. Qué irónico… Mi primer novio no cumplía ninguna de las cualidades anteriormente mencionadas. Con el tiempo todo fue mejorando, cada compañero iba progresando, pero niguno cumplía las 4 características primordiales. Entonces, ¿será que Disney nos dio una falsa expectativa de los hombres?

Aún seguimos buscando… No hay ningún cuento de hadas en donde el apuesto joven tenga que irse de viaje, encontrarse a sí mismo, alejarse de los suegros u ocurrírsele que tal vez la relación no funciona. Ella siempre llora por factores ajenos al eterno amor que se tiene el uno por el otro; normalmente lo hace por una separación causada por diferencias en sus estilos de vida (una bestia, una sirena, una sirvienta, etc.) que a fin de cuentas terminan siendo insignificantes, pues ellos estaban hechos el uno para el otro. Casualmente fue el primer y único amor de su existencia y “vivieron felices para siempre”. Antagonizando esta historia, nosotras continuamos de relación en relación esperando a que ese salvador aparezca y nos cambie la vida gracias a una zapatilla de cristal. Suena como una idea absurda, pero no podemos negar que esa niña con sus ojos llenos de ilusión sigue viva muy dentro de nosotras a pesar que sepamos que a fin de cuentas las fábulas de Disney eran simplemente, fábulas.