Expectativas. Todos las tenemos. Ahora que vuelvo a mi vida de soltera, intento imaginar qué seguirá más adelante. Después de una relación de casi 3 años uno se pregunta ¿y ahora qué? Al encontrar archivos viejos, fotos viejas, conversaciones viejas… Todo vuelve a la mente y retumba sentimientos y pensamientos que uno pensó ya no existían, cosas que había olvidado que podía sentir y hacer. No hay nada como estar locamente enamorado, no existe tal cosa como hacer lo impensable y lo más espontáneo por una persona que uno ama ¡y se siente genial!… Pero ahora, después de todo, me he preguntado muchas veces ¿cuándo fue la última vez que me sentí así? ¿Qué fue la última locura que hice por un hombre que me enloquecía? No lo recuerdo…
Hoy por hoy me doy cuenta de mi error. Ahora que me estoy reencontrando a mi misma asimilo que estaba dejando de lado a esa ilusionada niña que anhelaba encontrar el amor y la perfección, todo por una sensación de “madurez y crecimiento”. ¡No debe existir tal cosa! Yo soy lo que soy y estoy feliz con ello. Adoro volverme loca por un hombre, me fascina sorprenderlo con descabelladas ideas y detalles, pues es mi esencia, es lo que me hace ser yo con él, ser la persona que siempre he sido, aquella mujer feliz y deseosa de continuar, de caminar al lado de ese hombre para una vida juntos con altibajos que cada vez hagan la relación más fuerte… Yo no nací para ser una mujer normal, no lo soy.
Ahora, releyendo mis antiguos escritos, pensando con mi ser interno, con la verdadera Viviana que siempre he conocido desde niña me doy cuenta de que caí en el conformismo. ¿Por qué? Porque aquella idea de que el amor debe ser incondicional y aceptar eso que no nos gusta porque se trata de eso es la que me engañó – o entendí mal en realidad. No se trata de que todo pareciera que podría ser genial, se trata de que lo sea en realidad, de una verdadera conexión, de un amor que nazca de sueños casi tangibles y no sin sentido. Conformarse es un error, aceptar desde el principio lo que no nos gusta es un error, no apegarse a lo que nuestra verdadera mujer interna desea es un error.
Tengo una cualidad y es que siempre he sabido lo que quiero, mejor aún: nada me detiene para conseguirlo. Sé lo que merezco, sé lo que busco y sé las características básicas del hombre que quiero a mi lado el resto de mi vida, con el que quiero compartir mi felicidad y algún día tener hijos… Sé que sobresaldré como siempre lo he hecho y que quiero a una persona que también sea especial, al menos para mi. Seguiré mi vida, con mi carrera, pero no más irrespeto a mi verdadera persona… Como dije una vez y me lo seguiré repitiendo: ¿Por qué conformarme?



Deja un comentario
Feed de los comentarios de este artículo